El aislante térmico de lana de roca se fabrica a partir de roca volcánica, fundida a altas temperaturas, convertida en fibras y prensada.

El aire queda atrapado entre las fibras del material, que forma una barrera efectiva del calor y los ruidos, actuando también como regulador de la humedad, evitando así la condensación.

Este material es especialmente resistente al calor, pudiendo ser aplicado directamente junto a conductos de alta temperatura como salidas de humos y chimeneas.

Se aplica mediante insuflado en el interior de la cámara de aire de la pared o el techo, de forma rápida y fácil mediante el uso de una máquina neumática especializada.

Por su gran flexibilidad, el material se adapta perfectamente al interior de la cavidad, rellenándola por completo y evitando los puentes térmicos.